AFE: una historia de vaivén casi olvidada

ferrocarril

Surgida con capitales nacionales por el 1866 la industria ferroviaria uruguaya comienza con la fundación de la Sociedad Anónima “Ferrocarril Central del Uruguay”, la cual fue rápidamente absorbida por capitales británicos. Debido a la difícil situación económica, los directores de la empresa decidieron realizar convenio con la Baring Brothers (la compañía bancaria más antigua de Londres) para continuar la obra férrea.
Luego de la Segunda Guerra Mundial el proceso de enajenación de la línea ferroviaria en manos del capital extranjero comienza a revertirse y parte del negocio pasa a manos del Estado como forma de pago de la deuda del Imperio para con nuestro país. Aunque otras compañías inglesas siguen construyendo algunas extensiones de las vías, el carácter intervencionista del Estado en este proceso se ve fortalecido y emplea las comunicaciones territoriales para una transformación económica y social, apuntando hacia una nacionalización total de los servicios públicos.
Otro fenómeno importante de este proceso es que se apunta a la descentralización del sistema ferroviario; que tenía un centro radial en Montevideo y pasa a tener una línea transversal interior conectando con los países vecinos, Brasil y Argentina, y con el interior del país.
Esto dio nacimiento a un proceso de fundación de gran cantidad de pueblos cercanos al recorrido y a las estaciones de tren. Algunas ciudades, hoy muy conocidas, fueron naciendo junto a este proyecto, como por ejemplo: 25 de Agosto, Colon, Fray Bentos ,Tranqueras , Piedra Sola, etc.
Es en el año 1949 cuando pasa formalmente la dirección de este servicio a manos del Estado, alcanzando una extensión máxima de 3005 km. (1984) de los cuales hoy día se explotan unos 1903 km.

¿Que pasa hoy?
Se mueve, se mueve, la pregunta es ¿cómo y hacia dónde?

Hoy día, la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE) parece mostrar ciertos “vientos de cambio”.
Luego de varios años de mucho discurso y poco intento de recuperar y transformar el ente ferroviario parece que se ha puesto motor en marcha, años en los cuales apenas se venía manteniendo prendido de alfileres.
La cuestión está en preguntarse de que forma se intenta levantar el armatoste de fierro y movimiento.
En los días actuales AFE es noticia ya que contaremos con “la mayor inversión ferroviaria de Uruguay en los últimos 60 años”, según dijo Wilfredo Rodríguez, actual presidente del ente, refiriéndose al actual llamado de Participación Público-Privado (PPP) para el tramo Algorta-Fray Bentos, cuya inversión tendría un coste aproximado de 120 millones de dólares y un periodo de contrato de 30 años.
El proyecto fue premiado como el “mejor proyecto financiero latinoamericano de año 2016” en el marco del 14º Foro Latinoamericano de Liderazgo en Infraestructura en el cual participaron unos 500 inversionistas provenientes del sector público y privado de todo el mundo.

A grandes rasgos, ¿qué son las PPP?

“Desde el gobierno se propone en el marco de que mejorar la infraestructura es una prioridad, dada la demanda del crecimiento sostenido con el fin de aumentar la productividad de los factores y consolidar los avances en materia de equidad social, complementando esfuerzos del sector Público-¬Privado” (MEF, 2015).
La Ley 18.786 del 19 de julio del 2011 permite contratos que se celebren en las siguientes áreas: infraestructura, como carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles; tratamiento de residuos; prisiones; centros de salud; centros educativos y de vivienda social, no pudiendo en ningún caso incluir: servicios educativos cuando se trate de centros educativos, servicios sanitarios cuando se trate de centros de salud o servicios de seguridad, sanitarios y de reeducación de reclusos cuando se trate de cárceles.
Es entonces que esta ley alega su desarrollo bajo la premisa de que entidades privadas celebren un acuerdo con el Estado para satisfacer la necesidad pública, justificándose en la distribución de riesgos, recursos y beneficios (Rosas: 2011).
Las PPP funcionan en la órbita del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el cual es responsable de realizar el seguimiento de los aspectos económicos y financieros en los estudios previos de los proyectos, verificar el cumplimiento de los aspectos presupuestarios, evaluar los riesgos, revisar el pliego de Licitación, adecuar las ofertas recibidas, etc.
La Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) por su parte habrá de fomentar los proyectos de las PPP y elaborar lineamientos técnicos aplicables a dichos proyectos, asesorando en la identificación, diseño, estudio, estructuración, promoción, selección y contratación de los mismos.
Es en esta etapa que se encuentra actualmente el proyecto del tramo ferroviario Algorta-Fray Bentos donde por medio de la CND, en conjunto con AFE y el MTOP (Ministerio de Transporte y Obras Publicas), se lanzó el llamado, el cual tiene fecha de cierre el día de hoy (23 de junio de 2016).

Los capitales privados bailan con el estado y el pueblo observa desconfiado

Podemos decir que este “baile amistoso” entre capital público y capital privado viene ganando fuerza en lo que va del siglo XXI y como Pueblo lo podemos mirar con cierto recelo y desconfianza. Con preciosos vestidos progresistas y neo-desarrollistas esconde en su esencia el oscuro modelo neo-liberal que va construyendo las condiciones favorables para expandir el libre mercado y maximizar las ganancias del capital privado.
Vemos que este proceso en Uruguay, esta “flexibilidad” del Estado (el cual es supuestamente un instrumento con base democrática), no es ajeno a la realidad Latinoamericana en la que estamos inmersos. Desde los capitales centrales se han ingeniado para ganar terreno en los asuntos públicos debilitando de apoco el aparato estatal. Mediante delicados y estratégicos sistemas logran inmiscuirse en el marco institucional, y si es necesario modificar o crear alguna ley que abale este negocio no habría problema ninguno.
Entendemos que estas inversiones de Participación Público-Privado funcionan como perla de un mismo collar en el cual entran también las privatizaciones, tercerizaciones, los fideicomisos y las zonas francas, por ejemplo. Lo que a su vez trae arrastrando detrás un paquete que incluye la extranjerización de nuestra tierra, el saqueo de los recursos naturales en manos de trasnacionales, el monocultivo, etc. Afirmando de esta manera y condenando en el tiempo este modelo económico, el cual nos mantiene en la condición de país subalterno a merced de los países centrales.
Mientras no nos esforcemos en evidenciar y desnudar lo que se esconde detrás de estas maniobras que no favorecen al pueblo en el largo plazo nos iremos acostumbrando a nuestra histórica condición de país pobre. No por falta de potencial sino por la entrega del mismo a manos de trasnacionales devoradoras de riqueza ajena.

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