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AVANZADA ANTI-CLASIFICADORES

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“Desde el próximo lunes un grupo de inspectores de la Intendencia de Montevideo, junto con agentes policiales, cercará las zonas de exclusión para los recolectores de residuos domiciliarios.” Diario El País

Esta decisión obedece a un incremento en la cantidad de personas que se dedican a la clasificación de residuos.

El director de Desarrollo Ambiental, Oscar Curutchet, dijo que en las primeras semanas se informará a los clasificadores de la prohibición de ingresar a las llamadas “zonas de exclusión”, bloqueando las entradas a Ciudad Vieja, y también en principales avenidas. Luego vendrá la etapa de fiscalización incluyendo requisas de carros y caballos con la aplicación de la Ley de Faltas con las sanciones que ella conlleve.

Estas medidas excluyentes hacia los carreros no surgieron ayer y debemos verlas, si queremos entenderlas mejor, como un proceso que se viene gestando hace ya algunos años.

Haciendo memoria…

La recolección y la industria en torno a la clasificación de residuos fue construida en condiciones muy adversas por varias generaciones de clasificadores como método de supervivencia para llevar el pan a la mesa de las familias mas humildes de nuestro país.

La “industria del reciclaje” fue creciendo, llamando así la atención del Estado y de empresas que comienzan a ver en esta actividad un negocio redituable. Este es el punto de partida de una serie de políticas anti-carreros para lograr apoderarse de este negocio. Podemos dividir estas políticas en dos fases : 1) Desprestigiar para (2) Apropiarse

En la primera fase de Desprestigio el punto mas utilizado fue el supuesto maltrato por todos los clasificadores hacia los caballos y la explotación del mismo mediante la “tracción a sangre”. Con gran complicidad de los medios de comunicación y de protectoras de animales se intenta instalar en el ideario común de nuestra gente la importancia de los animales por sobre encima de las miles de familias que viven el día a día gracias a la recolección.

También se menciona mucho la participación de niños en este trabajo condenando socialmente a los padres a cargo, pero nunca se ve condenar a la dura realidad que conlleva a esta situación que obliga a niños a subirse a un carro para sobrevivir. Otra acusación preponderante hacia este sector de la sociedad es que los carros dificultan el pesado trafico en la ciudad, una vez mas poniendo por delante a las clases mas pudientes que tienen acceso a veces a mas de un vehículo (que son mas perjudiciales para el medio ambiente y constituyen la primer causa de muerte en nuestro país) y se castiga a los mas humildes que recurren al carro cinchado por caballo o muchas veces cinchado por sus propias manos (lo cual también es “tracción a sangre”). Osea, se desplaza al carrero que circula para ganarse el pan porque se precisa mas calle por la sobrecarga de automóviles que transitan la ciudad.

Cumplida esta fase de Desprestigiar la labor del clasificador la fase siguiente es casi predecible.

Contenedores cerrados en zonas de levante mas provechoso, multas a los supermercados que otorguen sus residuos a carreros independientes, requisas de caballos en “mal estado”, etc., fueron el comienzo de medidas que buscan Apropiarse del negocio entorno a los residuos, desplazando así a los verdaderos creadores y por ende dueños del oficio.

La “solución” planteada es engañosa. Las plantas de clasificación prometidas a clasificadores solo abarcan un porcentaje mínimo de carreros dejando por fuera a la gran mayoría de ellos. Estas medidas esconden detrás del telón una división de la ciudad; donde se intenta excluir a unos ciudadanos relacionados con la clasificación, de acceder a ciertos barrios sin poder hacer uso de la ciudad con su medio de transporte característico. Se trata en el fondo de empujar cada vez mas a los sectores mas pobres de nuestra sociedad hacia los barrios periféricos. Barrios enteros donde esperan los “operativos de alta dedicación” para hacer gala de su afán represivo. Tenemos por una lado, represión en los barrios marginados y ahora también prohibición de acceso a los barrios céntricos .

Mirando un poco hacia adelante…

No nos vendría mal imaginar un poco como continuará esta historia en tiempos próximos. Cuando coartado el derecho al uso de la ciudad y el derecho al trabajo, cientos de personas serán empujados a la delincuencia, a la prostitución, sin mencionar el trabajo infantil que tanto criticamos. Mientras no se manejen otras alternativas que ataquen los problemas de fondo, todos o la gran mayoría de los uruguayos sufriremos las consecuencias de una sociedad organizada de forma injusta, en la cual se deposita la carga de esta desigualdad social sobre los menos favorecidos y no sobre los que se favorecen de la misma. Recobra vigencia (aunque nunca la haya perdido) la consigna Artiguista de “que los mas infelices sean los mas privilegiados”.